Ahora es tiempo de… cigarras!

Pocos sonidos son tan característicos durante los veranos mediterráneos como el de las cigarras. Estamos tan acostumbrados a oírlas que a menudo no somos conscientes de su presencia hasta que cesan de «cantar». En ese momento disfrutamos del silencio de la naturaleza mediterránea y nos damos cuenta del estruendo  que producen. Cicada orni

Y no es para menos, pues según se recoge en la siguiente publicación científica, ¡su «canto» puede llegar a los 158 decibelios! Puede que este número no os diga nada en principio…  pero basta bucear un poco por internet para averiguar que el umbral de la incomodidad está en 120 decibelios, 130 decibelios es el umbral del dolor y 140 decibelios es el ruido que hace un arma al disparar o el despegue de un avión… ¡pues como veis el chirrido de una cigarra los supera!

Las cigarras pertenecen al género cicada que en latín viene a significar «zumbador». Y es que las cigarras realmente no cantan, pues no tienen cuerdas vocales, sino que estridulan. La RAE define el término «estridular» como «Producir estridor». Y define «estridor» como «sonido agudo, desapacible y chirriante». Vemos pues que el verbo está muy acertado.  Lo producen al hacer vibrar unas membranas al paso del aire producido al hinchar y deshinchar una especie de sacos ubicados en su abdomen. Pues bien, ¡ese ruido lo producen únicamente los machos!

Las cigarras pasan la mayor parte de su vida (pueden ser varios años) en estado larvario, enterradas  y comiendo raíces. Solamente suben a la superficie en los meses de verano. Justo al emerger buscan un lugar algo elevado (sobre piedras, troncos, ramas y vegetación en general) y completan su metamorfosis pasando de ninfa a estado adulto para procrear y morir poco después. Durante esta última fase se las puede oír (difícilmente se las puede ver por su mimetismo)  encaramadas en árboles y arbustos donde se alimentan de su savia a la que llegan hundiendo su potente aparato bucal.

Seguidamente os reproducimos el proceso de metamorfosis. En este caso la cigarra subió a un  gamón común seco (Asphodelus aestivus) o «caramuixa», muy abundantes en verano:

 

La muda se produce siempre de noche tal como se describe en el siguiente estudio científico. El exoesqueleto, o exuvia, queda amarrado de manera natural en el emplazamiento donde se ha realizado la metamorfosis y la cigarra emprende el vuelo unas cuantas horas después, cuando ya está amaneciendo. Aquí tenéis un detalle de una exuvia:

Las exuvias quedan colgando por los troncos y ramas y es muy habitual verlas, en los lugares donde abundan,  por la base de los troncos de olivos y acebuches o en los gamones comunes secos  o caramuixes, durante el mes de julio, antes de que el viento y la lluvia los arrastren.

Las dos especies más comunes de cigarra en España son Cicada orni y Cicada barbara. En estado adulto estas dos especies no pueden distinguirse por ningún rasgo físico pero cuando todavía son ninfas podemos distinguirlas por el número de dientes de la sierra femoral de las patas excavadoras según se desprende del siguiente artículo. Cicada orni tiene 7 dientes mientras que Cicada barbara solamente 6. Seguidamente os mostramos un detalle de Cicada barbara distinguiéndose los 6 dientes:

También podrían distinguirse ambas especies por el número de huevos de cada puesta: mientras que en Cicada orni es de 5 a 12 huevos, en Cicada barbara la puesta es únicamente de 2 huevos. Sin embargo, este método no nos sirve a la mayoría pues no se ven a simple vista por su diminuto tamaño y por depositarlos en el interior de unos agujeros que practican en el leño de las ramas con su aparato ovopositor. Dichos agujeros sí se distinguen muy fácilmente a simple vista por su colocación en línea con la entrada mirando hacia el cielo, lo que facilita la entrada de agua de lluvia y rocío que, al parecer, favorece la eclosión de las larvas al final de verano. Estas, seguidamente bajarán por la planta y se enterrarán bajo tierra durante varios años antes de volver a emerger. Seguidamente os mostramos el aspecto que presentan dichas oviposiciones sobre Asphodelus aestivus para que los podáis distinguir fácilmente durante vuestros paseos.

Vista general:

Vista frontal en detalle:

 

Vista lateral en detalle: se aprecia la forma de sierra debido a la forma en que practica el agujero con el aparato ovopositor dejando en la parte inferior del agujero el remanente de materia leñosa que favorecerá la retención de agua de lluvia o rocío:

 

Aunque en la literatura que corre por internet hemos encontrado que Cicada orni es  la más habitual, nuestra experiencia es justo la contraria: la presencia de Cicada barbara está muchísimo más extendida, al menos en las Islas Baleares. Así lo constatamos al estudiar los dientes de la sierra femoral de la pata excavadora en exuvias donde la inmensa mayoría tenían 6 dientes pero sobre todo al escuchar sus estridulaciones!!  Y es que las dos especies pueden distinguirse muy fácilmente al escucharlas: Cicada orni estridula de manera intermitente mientras que Cicada barbara estridula sin intermitencias, con un sonido contínuo e incesante. Para facilitaros su identificación hemos registrado el siguiente fragmento donde pueden escucharse perfectamente ambas al mismo tiempo:

 

Así que, la próxima vez que escuchéis a una cigarra prestad atención: ¿será Cicada orni o Cicada barbara?

 

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